Santiago 3:16
“Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.”
Santiago conecta la envidia directamente con el desorden — no es un pecado inofensivo, es una raíz que produce confusión y conflicto en todo lo que toca.
No compliquemos esto: la envidia rara vez se queda quieta. Si no se atiende, termina desordenando mucho más de lo que parecía al principio.
¿Qué desorden en mi vida o mis relaciones tiene su raíz en la envidia que no quiero nombrar?
Identificá a quién le tenés envidia hoy y orá específicamente por su bendición, en vez de compararte con esa persona.
Señor, saca de mí los celos que están generando desorden en mi corazón. Ayúdame a alegrarme del bien de otros, no a competir con ellos.
Lectura recomendada: Proverbios 14:30