1 Corintios 6:19-20
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.”
Pablo eleva el cuidado del cuerpo a un asunto espiritual, no solo estético o de salud. Si el Espíritu de Dios habita ahí, cómo lo tratamos también importa a Dios.
No compliquemos esto: cuidar tu cuerpo no es vanidad cuando lo hacés como un acto de honrar a quien vive en él.
¿Cómo estoy cuidando (o descuidando) el cuerpo que Dios me confió?
Hacé hoy una elección concreta de cuidado físico — descanso, alimentación, movimiento — como un acto de honrar a Dios, no solo de verte bien.
Señor, gracias por recordarme que mi cuerpo no es solo mío. Ayúdame a cuidarlo como el templo que Tú decís que es.
Lectura recomendada: Romanos 12:1