26 de August, 2026 · consuelo

2 Corintios 1:3-4

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación.”

Pablo no describe el consuelo de Dios como algo que termina en uno mismo. Lo describe con un propósito hacia adelante: recibimos consuelo para poder, después, consolar a otros con lo que aprendimos.

No compliquemos esto: tu dolor pasado no fue en vano si hoy se convierte en el consuelo que otra persona necesita escuchar.

Pregunta de reflexión

¿Qué consuelo que recibí en mi propio dolor podría hoy compartir con alguien que está pasando algo parecido?

Acción de hoy

Pensá en alguien que atraviesa algo similar a lo que viviste, y ofrecele hoy palabras de consuelo desde tu propia experiencia.

Oración

Señor, gracias por consolarme en mis propias tribulaciones. Úsame hoy para llevar ese mismo consuelo a alguien más.

Lectura recomendada: Salmo 34:18