2 Timoteo 1:7
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
El versículo no dice que el miedo no exista. Dice de dónde no viene: no es un regalo de Dios. Lo que Dios sí da — poder, amor, dominio propio — es exactamente lo necesario para enfrentarlo.
No compliquemos esto: sentir miedo no significa que te falte fe. Significa que es momento de recordar qué espíritu sí te fue dado para enfrentarlo.
¿Qué decisión estoy evitando hoy por miedo, que sé que debería enfrentar?
Dá un paso concreto hoy en la dirección de eso que el miedo te está frenando a hacer, aunque sea pequeño.
Señor, no me diste un espíritu de miedo. Ayúdame a actuar hoy con el poder, el amor y el dominio propio que ya me diste.
Lectura recomendada: Josué 1:9