Hebreos 13:5
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.”
El versículo conecta dos cosas que no parecen relacionadas a simple vista: el contentamiento con el dinero y la promesa de la presencia de Dios. La raíz de la ansiedad financiera casi siempre es una pregunta de seguridad, no solo de números.
No compliquemos esto: el problema rara vez es cuánto tenés. Es de dónde estás intentando sacar tu seguridad.
¿Qué estoy persiguiendo hoy pensando que ahí sí voy a sentirme seguro?
Anotá una cosa que ya tenés hoy por la que normalmente no te detenés a agradecer, y agradecela conscientemente.
Señor, quita de mí la ansiedad por tener más. Recuérdame que mi seguridad viene de que Tú no me dejás, no de mi cuenta bancaria.
Lectura recomendada: Filipenses 4:11-13