Colosenses 3:23-24
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”
Pablo les escribe esto a personas en trabajos sin mucho reconocimiento ni control sobre su situación. La instrucción no cambia las circunstancias del trabajo, cambia el destinatario: ya no es un jefe humano quien mide tu esfuerzo.
No compliquemos esto: no necesitás un trabajo espectacular para que tenga sentido. Necesitás recordar para quién lo estás haciendo en realidad.
¿Estoy trabajando hoy para impresionar, para sobrevivir, o como si realmente fuera para Dios?
Elegí una tarea aburrida o pesada de tu trabajo de hoy y hacela con el mismo cuidado que le pondrías a algo que le importa a Dios.
Señor, que mi trabajo de hoy, por simple que sea, sea una ofrenda para Ti y no solo una obligación para otros.
Lectura recomendada: Eclesiastés 9:10