Colosenses 3:13
“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
El perdón que pide Pablo no está atado a que la otra persona lo merezca o lo pida. Está atado a cómo Cristo ya perdonó — sin esperar que primero nos lo ganáramos.
No compliquemos esto: perdonar no significa decir que no dolió. Significa dejar de usar esa deuda para seguir midiendo a la otra persona, y soltar el peso que en realidad estabas cargando vos.
¿A quién sigo cargando en la lista de cuentas pendientes, y qué me está costando ese peso?
Escribe el nombre de esa persona y una frase honesta sobre lo que sentís. No hace falta enviarlo ni resolverlo hoy, solo nombrarlo.
Señor, perdonar no me sale fácil. Ayúdame a soltar lo que cargo, del mismo modo en que Tú no me lo cobraste a mí.
Lectura recomendada: Mateo 18:21-22